Laurel
Laurel verde de ramas fuertes noble creces y perenne floreces. Laurel verde de bordes ondulados y primavera breve, tus bayas reblandecen con pasajera sombra de aroma que nombra.
Laurel verde de ramas fuertes noble creces y perenne floreces. Laurel verde de bordes ondulados y primavera breve, tus bayas reblandecen con pasajera sombra de aroma que nombra.
Azucenas y gladiolos bailan en la superficie. Se abrazan a sus debilidades. Sus pétalos toman otra forma. Las dudas en los primeros acercamientos necesitan del temblor para celebrar, como si cada instante fuese un brindis de un coro de pájaros a su floración. Llegan al fondo saciadas de agua.
Ventana que reflejas lunas abre tu cristal de lagunas, donde se miran a los ojos quienes auguran llantos flojos. Sagrado sabor aceituna amarga labios en ayunas, de palabras y de anteojos, que mucho se apresuran cojos. Ventana que reflejas lunas y salva miradas algunas, halla las bocas sin rastrojos y escritos rojos a despojos.
Sobre el terreno busco pistas para respaldar esta rabia con palabras. Moderan el par de minutos en la cama, la ilusión voluntaria, la exclamación de la pantalla y el trago de sangre. Intercede la melancolía navideña y tres pasos más. Ninguna de ellas me concilia con esta realidad en la que hay que soñar para… Leer más Ha aparecido un cuerpo
El barrendero acerca el huracán con su mano, sopla las hojas y estas se remolinean. La danza no termina cuando se aleja. Tras el primer impulso son bailarinas en el escenario y estrenan cada día una sesión. El viento curioso se asoma y las deja bailar un instante. Doblegará su deseo al cerrar los ojos… Leer más Semáforo en rojo
Podrá caer el velo raso de la noche sobre mi cama. Podrán hundirse mis sueños sobre algodones. Podrá mi miedo a la oscuridad caminar de espaldas, mientras me voy hacia las horas donde el corazón vence a la tregua del día de mañana.
Los árboles desnudos se tomaron un respiro este año. Una queja por su hogar y alimento bajo sus ramas como sombra.
La primera línea tras la puerta. La casa vacía y la privacidad rota ante ella. La desnudez a través de una ventana jamás se cierra. La primera línea cuelga en el pomo. El tiempo vuela sobre una mota de polvo. Permanece en la superficie.
Hace muchoel amor sanabalas cicatricesparpadeantesen la piel. Era entoncescuando por amorse amaba. Dos almas perdidaspodían vagar,buscarse en la inmensidaddel Universo yaumentar su intensidad. Dos almas perdidaspodían encontrarsey ser el cataclismocósmico que convertíaa este universoen uno paralelo.
El corazón del día se vacía y, con suerte, se vuelve a llenar. Podríamos despedirnos de él como gotas de rocío entre hojas para correr su mismo acaso.
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