A los 13 años de Emociones.
Resistir a la palabra,
al naufragio,
a las estaciones,
al nudo,
a la entraña,
al pecho.
Abrazar la voz,
la memoria,
el ruego
y el diálogo eterno
que salva el tiempo.
Encontrar la belleza
de un verso en el suelo.
Y recogerlo,
por si acaso.
