¿Crees en el destino
como voluntad divina?
Lanzo al mar mi confianza,
un abrazo al otro lado,
en acto de fe,
donde vives tus días.
La frágil botella alcanza el horizonte.
Solo estás tú. Sonríes. Sonrío.
Doy gracias a las estrellas,
a cada promesa escrita en el cielo.
Amor, atraviesa la eternidad.
Cada ola que te roza es un camino
que se abre. Y contigo el viento y una voz
que no sabes de dónde viene ni a dónde va.
Acepta el regalo:
un atardecer.
Alza tu oración
y vive con asombro
el misterio de la vida,
de este mensaje que te llega,
como encuentro o ausencia
de lo que ahora somos.
