El diario de Adela — SALTO AL REVERSO

Valdepeñas 10 agosto 2018 La ciudad me acogió con unos grados menos y sin apenas humedad. Había visitado varias veces Valdepeñas, pero en esta ocasión estaba allí por motivos de trabajo. Una vez más, era quien tenía que resolver los problemas con clientes de esa región. Mi empresa se dedicaba a la publicidad y aquella… Leer más El diario de Adela — SALTO AL REVERSO

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Teodoro el Cagancho

Teodoro el Cagancho siempre va haciendo eses, no le importa hacer el camino más largo mientras gasta los mililitros de alcohol por gota que le queden en sangre. En su juventud era un ganadero que pasaba largas temporadas sacando a pastar ganado propio y ajeno. Conocía a cada una por nombre propio, soltaba improperios al… Leer más Teodoro el Cagancho

Querida Jane

Querida Jane, Por un momento me olvidé de responder a la invitación de Elizabeth para hoy. Aún no es tarde para agradecerte el paseo de esas letras hasta mí. Tuve el placer de verlas volar como aquellas águilas que vuelan hasta quemar sus alas contra el sol, únicamente, para caer en el océano y volver… Leer más Querida Jane

El frigorífico

«Aquí en este inmenso hospital psiquiátrico la locura». «Ni cobardes ni caníbales» Rafael Calero   La ráfaga de aire que ha entrado por la ventana ha despegado, otra vez, el imán del frigorífico. Se ha caído y se ha roto, nuevamente. Tiene más de una cicatriz y en todas ellas su cura ha sido una… Leer más El frigorífico

Papeles Privados: El epitafio by Gema Albornoz — Masticadores de Letras

Carlos abrió el frigorífico y pasó el dedo bajo la bandeja de los huevos donde se extendía un refregón de algo pegajoso. A continuación, se lavó las manos, volvió al frigorífico con una bayeta húmeda y un papel de cocina y lo limpió. Carlos Lara siempre sabía cuál era su lugar, odiaba que las cosas… Leer más Papeles Privados: El epitafio by Gema Albornoz — Masticadores de Letras

Rompiendo su propia marca por Gema Albornoz — Masticadores de Letras

Kathy terminó de rellenar el formulario de inscripción para el Maratón de Boston y lo completó con las iniciales K.Switzer. Aquel mismo día, pagó la tasa de 3 dólares por el costo de la inscripción y tras eso metió los papeles en un sobre, que echaría en el buzón más próximo a su oficina y… Leer más Rompiendo su propia marca por Gema Albornoz — Masticadores de Letras