Teodoro el Cagancho

Teodoro el Cagancho siempre va haciendo eses, no le importa hacer el camino más largo mientras gasta los mililitros de alcohol por gota que le queden en sangre. En su juventud era un ganadero que pasaba largas temporadas sacando a pastar ganado propio y ajeno. Conocía a cada una por nombre propio, soltaba improperios al viento y era feliz. Ahora sigue gritando como si todos fuesen mamíferos domesticados de su propia crianza. Echa a todo el mundo gritando: «¡Vete ar coño tu madre ya!». Todos los días, de camino a su casa, se para frente a una esquina donde juegan un grupo de niños y niñas. Le incordian mientras él les amenaza. Dirige, entonces, su mirada a una ventana y empieza a escupir todo tipo de insultos, a veces, con sangre, otras, con baba. Se rasca el culo, se saca los calzoncillos de la zona trasera y se aprieta, un punto más, el cinturón, evitando que se le caigan los pantalones. Continúa su camino a casa, haciendo eses. Se quita el cinturón, los pantalones, los calzoncillos y los cuelga al aire libre mientras les canta palabrotas fuera de armonía.


Esta obra de Gema Albornoz está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://emocionesencadenadas.com.

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