Azotea
Una fila de zapatillas en la azotea. Un tendedero lleno de pinzas que sujetan el aire. Un retablo en cuya tabla central se celebra a la vida sin vírgenes.
Una fila de zapatillas en la azotea. Un tendedero lleno de pinzas que sujetan el aire. Un retablo en cuya tabla central se celebra a la vida sin vírgenes.
Un día raro con todas sus horas extrañas. Uno en el que colocas las piezas de un puzle y siempre te queda una en la mano. Uno de esos en los que te consumes con él o él contigo. Un día en el que te recuperas con la misma rapidez con la que se va.
Prométeme que el tiempo no añadirá pasos entre tú y yo, dijiste. Como si no supieses cuánto pesa el dolor que no se rumia, la coronada espera o los pasos que no se dan. Como si no supieses que no es el tiempo quien lo provoca, sino quien juega con los minutos, apostándolos tras una… Leer más Turno
Cruzar la línea, saldar la deuda, cortar el cordón umbilical de raíz. Tirar de él, atraer el origen primigenio y el orden de todas las cosas que tienen que ser como son, porque alguien lo asegura. Plantar con un lápiz desde tu mente, nunca en tu mano. Hacer de la realidad un dibujo invisible en… Leer más Postura de dos caras
La canción duerme. Antes de alcanzar el sueño sonó de fondo y dio un paso al frente, sólo para ti. Su baile de espuma fue, durante unos minutos, tu mejor respuesta a la futilidad del día. La canción se dormirá, sólo para ti.
Cantad al sol que no baja para que no cierren los ojos. Tapad aquellos que miren lunas lejanas donde no soñaron pisar. Traed a quien camine cualquier senda con los ojos cerrados y las manos abiertas. Recibid de la misma forma lo que no llega pues vendrá a los mismos ojos y manos.
Algunos forman juicios, otros los hacen. Y mientras tanto, las sutilezas de la invención satisfacen a ambos.
He contado las horas con granos de azúcar. Han sido absorbidos por el vacío bajo el embudo. Al desaparecer se han amontonado como materia incontable, al igual que el tiempo. Aunque mucho más dulces en cualquier palma.
Los flamencos de la charca estiran picos y zarpas. Cuando suenan las estelas, cuando las estrellas cantan. Adornan sus plumas de picos, de farolillos sus faldas. Sus patas se tuestan al sol, lunares saltan de sus uñas esmaltadas. Los flamencos están de feria y al sacudirse el agua bailan. Los flamencos de la charca estiran… Leer más Los flamencos
Lleva en el bolsillo el hacedor de su destino. Un rostro plateado y un anverso para el sorteo temporal de sus horas. Gema Albornoz
Debe estar conectado para enviar un comentario.