Eva Calero Jiménez entre la música clásica y el flamenco

Eva Calero Jiménez / Gema Albornoz.

Podría haber sido un mes cualquiera una época cualquiera cuando entrevistara a Eva Calero Jiménez en una mesita de El Tuta en la plaza octogonal de Aguilar. No obstante fuese en la época estival, con las normas sanitarias un poco más relajadas y con el jaleo del gentío que nos rodeaba. Cabe mencionar que, de Aguilar parten muchos pasos con ARTE, de El Tuta al mundo se reparten los talentos aguilarenses que son muchos y variados.

EVA CALERO JIMÉNEZ

Los caminos de la música han confluido entre la música clásica y el flamenco para Eva Calero Jiménez, una aguilarense de 27 años. Es doblemente graduada en Música, tanto en la especialidad de Violín (desde 2016) como en la de Flamencología (desde 2020). Referente al violín, su extensa formación pasa desde las enseñanzas elementales, en el Conservatorio Elemental de Música “Isaac Albéniz” (Cabra), a las enseñanzas profesionales, en el Conservatorio Profesional de Música “Maestro Chicano Muñoz” (Lucena), para concluir las enseñanzas superiores en el Conservatorio Superior de Música “Andrés de Vandelvira” (Jaén), obteniendo en estas últimas Matrícula de Honor en las especialidades de Viola y Música de Cámara.

Estos 18 años de estudio, constancia y esfuerzo le han servido para caer rendida ante la música. Aunque Eva Calero mencionaba que en el violín hubo momentos duros durante las enseñanzas profesionales, concretamente, cuando coincidía con la Educación Secundaria y Bachillerato, «nunca me he conformado con un cinco ni un seis, aunque me las veía y me las deseaba para sacar muy buena nota en las dos cosas». Al hablar de su etapa formativa, destaca al profesor de violín Domingo Escobar: «he tenido otros buenos maestros pero, si no llega a ser por él, creo que no hubiese seguido en este camino». De su experiencia en los diversos conservatorios, hace hincapié en que «los contactos que estableces en el conservatorio son vínculos muy especiales». Y, a pesar de las críticas de algunos profesores del instituto, tenía claro que su carrera estaría dedicada a la música: «me gustaba biología o química, pero no me llenaba tanto como tocar en un escenario».

Eva Calero Jiménez / Gema Albornoz.

Asimismo, se queja del vacío legal que existe en España en numerosos ámbitos respecto a la formación musical superior y le parece un sinsentido que «unas enseñanzas de 14 años no estén, en muchos aspectos, tan regladas formalmente como cualquier otra enseñanza equivalente». Incluso, comenta cómo durante el inicio de sus estudios superiores no poseía siquiera carnet de estudiante o cómo para algunos colectivos de nuestro país, «la música es considerada más un hobbie que una profesión. Hay un desconocimiento muy grande respecto a lo que se considera la enseñanza o aprendizaje de la música».

Cuando le pregunto por sus influencias en música clásica, me nombra a algunos de los grandes violinistas de los últimos tiempos, como David Oistrakh, Itzhak Perlman, Yehudi Menuhin, Maksim Venguérov o Janine Jansen. Con ello, ha sido miembro de formaciones orquestales como la Orquesta Joven de Andalucía, Orquesta de Cámara de España, Orquesta Ciudad de Almería, Southern Youth String Orchestra, Orquesta Sinfónica de Málaga, Partirure Philharmonic Orchesta u Orquesta Bética de Cámara, entre muchas otras. Como violinista, Eva Calero ha compartido escenario con artistas como Raphael, José Mercé, Carmen Linares, Marina Heredia, Tomatito, Antonio Serrano, Ara Malikian, Andrea Bocelli, Jonathan Brown, Beatriz Blanco, el Tríos Arbós o el Ballet Nacional de España. Calero afirma que «compartir escenario con grandes artistas te hace crecer muchísimo», y añade: «me encantaría tocar con Vicente Amigo».

Por otra parte, tras finalizar sus estudios de violín, esta sobresaliente alumna decidió realizar las enseñanzas superiores de Flamencología en el Conservatorio Superior de Música “Rafael Orozco” (Córdoba), obteniendo Matrícula de Honor en las disciplinas de Historia del Flamenco, Músicas de Tradición Oral, Conjunto Instrumental Flamenco y Teoría Musical del Flamenco. Respecto a la aparente lejanía de estos dos mundos musicales, expone que «como intérprete de música clásica, tienes ciertas carencias que no las puedes completar como no sea introduciéndote en otras músicas y demás artes». «El arte, si se mezcla con el arte, te aporta mucho a tu actividad musical», concluye. «La etiqueta de flamenco o clásico cada vez la veo más difuminada. Al final, simplemente se trata de transmitir a través de la música». Asimismo, reitera que dichos estilos musicales se complementan muy bien y que «da igual en el contexto que te muevas, eres mucho más completo si aúnas ambos conocimientos».

Admite que escucha flamenco con más frecuencia que música clásica y que, desde los primeros años de Flamencología, se entusiasmó mucho con este género ya que confiesa que ha sido una música que siempre le ha gustado enormemente y que el poder estudiarla de manera más rigurosa y profesional ha resultado ser una experiencia totalmente enriquecedora y esencial, todo un aliciente para seguir descubriendo diversas perspectivas de la música en general.  En los primeros cursos, «los profesores eran muy buenos y me metieron el gusanillo», donde destaca a los musicólogos Faustino Núñez y Alicia González.

Además, durante el último curso de dichas enseñanzas superiores también decidió realizar el novedoso Máster Interuniversitario de Investigación y Análisis del Flamenco. Su Trabajo Fin de Máster correspondiente obtuvo la mención de Matrícula de Honor y, además, este mismo año ha sido galardonado con el Premio “Cátedra de Flamencología” al mejor Trabajo Fin de Máster sobre la historia del Flamenco en la línea de las cátedras de investigación de la Universidad de Málaga. 

En concreto, un trabajo que surge al interesarse sobre la naturaleza de los jaleos flamencos y el arte que estos entrañan. Así, trabajando en uno de los conciertos sinfónicos, acompañando a José Mercé, llevó a cabo su primera entrevista al guitarrista Antonio Higuero. Esta figura resultó ser clave para establecer el contacto inicial con el palmero Manuel Pantoja Carpio, más conocido en el mundo artístico como Chicharito de Jerez. Desde entonces, este afamado artista se ha volcado en apoyarla para realizar entrevistas a muchos de las personalidades más destacadas del panorama flamenco, algo que jamás hubiese soñado: «al ir de la mano de Chicharito, te abren las puertas de par en par». Asegura que las cerca de 55 entrevistas han sido una experiencia inigualable y todo un tesoro para los aficionados y estudiosos del mundo del mundo del flamenco. Una de sus entrevistas preferidas es la realizada al consagrado bailaor Farruquito: «cuando lo vimos bajarse del coche, desprendía un halo de luz muy especial».

Eva Calero Jiménez / Gema Albornoz.

Entre sus artistas más admirados en este campo, Calero destaca entre los clásicos a La Niña de los Peines, Pepe Marchena, Manuel Vallejo, El Chaqueta, Manolo Caracol, La Paquera de Jerez, Camarón de la Isla, Carmen Amaya, Antonio Gades o Paco de Lucía. Entre los más actuales, nombra a Farruquito, Eva la Yerbabuena, Vicente Amigo, Mayte Martín, Rancapino Chico o Israel Fernández.

Eva Calero concluye haciendo hincapié en la idea de que la música es una experiencia vital que aporta capacidades altamente beneficiosas para el desarrollo humanístico de las personas por lo que, en un mundo en el que la falta de sensibilidad se encuentra a la orden del día en numerosos ámbitos, su presencia en la educación debe concebirse como algo totalmente prioritario: «todos los niños/as deberían estudiar música, aunque luego no hagan de ella su profesión; de lo contrario, no podrán experimentar las sensaciones tan gratificantes y enriquecedoras que nos regala continuamente la música en todas sus facetas».

Al hablar con Eva Calero Jiménez pude descubrir a una música que crece en compañía de otros músicos, que admira a los grandes y toma nota de los detalles que le impactan, una profesional que se introduce de lleno en lo desconocido para mejorar lo que ya conoce y una persona que ama la música con el mismo mimo que abre su cajetín de violín y cuida cada detalle dentro de él. En definitiva, alguien que estoy segura que seguirá creciendo y dará mucho que hablar en lo académico y en lo artístico.