Piedras de súplica

El impulso marca el ritmo
de un nuevo latido. Envíame
un soplo de tu olor. Pídeme
toda la calma que necesites para
que no salte. Dame un suspiro de
esos que rajan mis bostezos por la
mitad. Aunque esté tumbada en la cama.
Miraré al techo y suspiraré, esperando
a que algún día traigas una pausa para mí
contigo. Algunos puntos suspensivos.
Y todos los puntos y aparte.