Gran atardecer por delante
Nada ocurre sin que nadie sepa. Ojos semanales, se parecen a sus días. Todo ser vivo germinará al soplar el viento sobre su tallo. El aliento será testigo. Indudablemente, atardezco.
Nada ocurre sin que nadie sepa. Ojos semanales, se parecen a sus días. Todo ser vivo germinará al soplar el viento sobre su tallo. El aliento será testigo. Indudablemente, atardezco.
La roca lacerante es tan hiriente como las tajadas del día a día. Incluso si no provocase daño, marcaría la piel a jirones de brumas. El chinarro ¿cuántas veces habrá rodado afilando sus cantos? Emergencia por adaptar su cuerpo al paso de los daños. Al irrumpir la noche ambas pacen en el suelo e ignoran… Leer más Rocas
Una repentina lluvia ardiente sobre mi piel, mi sangre se agolpa contra ella. Podría ser yo quien apareciera en las noticias. Entre los cuerpos arrastrados a la costa. Yo con hipotermia. Tras atravesar un desierto, un mar, un naufragio. Yo un náufrago. Incremento del número de inmigrantes. Una cifra con rostro olvidado. Un número que… Leer más Podría ser yo
¿Cómo resistirte al frío? Si cuando te alcanza, te abraza y rodea cómodamente, encontrando un espacio para ti. Si la última helada asiente y se encuentra agazapada en una esquina negándolo todo. Cuando lo has dejado claro. ¿Por qué no abandonarte a ella? Si te deja pasar por un día, libre de insensibilidades en el… Leer más Frente frío
Un amor de tres días. Una mentira que se alimenta sola. Un trago que no interrumpe la felicidad instantánea de la burbuja en los labios. Un amor con noches cortas y horas llenas de luz. Un amor con fecha de caducidad, durante el tiempo que puede mantenerse fresco, sin alterar su calidad. Un amor de… Leer más Un amor de tres días
Los jugos de otoño por el suelo. Un tapiz ocre, glauco y dorado sobre el que detener los ojos y el paso del tiempo. Delimitar figuras aceitunadas en el mientras tanto. Divagar en el bostezo de un tiempo irrefrenable ante los ojos de quien no se asombra de mirar al suelo mientras camina.
El niño de medias palabras tiene la sonrisa llena cuando la luna creciente se refleja a su vera. El niño de medias palabras sabe utilizar la risa cuando la luna llena carcajea e improvisa. El niño de medias palabras come espacios y letras y juega haciendo tormentas con cada frasecilla que cuelga.