Una taza de letras

Una taza de letras
calientes y espesas,
para tomar en las mañanas
frías; recién hechas.
Una que humee
entre las manos
y agite la ponzoña
como soplidos de niña.
Una taza de letras
para removerla
intensamente
llegando a su fondo.
Una taza de letras,
para beberla de un trago
y que encuentren refugio
palabras más allá
de los labios.