Un poema que no estalla
Acelera tus pasos y entonces. Acelera tus pasos y ahora. Acelera tus pasos y mientras. Acelera tus pasos a cuántos tantos. Acelera tus pasos y entonces, ahora, mientras a cuantos tantos.
Acelera tus pasos y entonces. Acelera tus pasos y ahora. Acelera tus pasos y mientras. Acelera tus pasos a cuántos tantos. Acelera tus pasos y entonces, ahora, mientras a cuantos tantos.
I De pequeña mi despiste se quedaba jugando en las calles mientras yo iba y volvía del colegio. II De pequeña era igual de pequeña que ahora. Nunca me importó medir menos, si podía saltar o soñar más.
En lo más alto de la torre de control son las cuatro. Pedro Casariego Córdoba dibuja escaleras colgantes, mientras las palomas reposan y lee cartas que hablan de sueños. La tele mira el reloj, espera que le llamen. Pedro despide polvo alegre por la borda y el suelo se mancha de gris brillante. Son las… Leer más Soltar poemas
Originalmente publicado en Liberoamérica:
Susannah Martin «Una mujer comprometida con la lucidez que ve, a través de la confusión, los fuegos humeantes de estas calles subterráneas, a su poeta muerto aprendiendo a caminar hacia atrás, contra el viento, por el lado equivocado del espejo.» Sueño que soy la muerte de Orfeo – Adrienne Rich…
El amor es el muchacho que ardía. De repente, el cielo mandaba tormenta y agua por cuatro horas y siete días. Aquel muchacho se hallaba en medio de la colina humeando las brasas. El amor es el muchacho que ardía cuando alguno de los ángeles pasaba lanzando rayos y truenos en su centro para que… Leer más El amor es el muchacho que ardía
Siempre tuve pavor de decir lo que ya dije. Al final, me acabo plagiando a mí misma, sin rencores, contradiciendo lo volcado sobre papel. Como si sólo doblar un papel fuese suficiente para dividir el discurso por la mitad. ¿Poseerá así lo dicho menos peso?
El sendero arrastra a los galgos el polvo se levanta a su paso. Un par de caminantes cruzan límites entre la llegada y otro sendero. Medallones verdes a los lados, guardianes del cruce y del cambio de ruta. Los troncos secos borrarán las huellas. Los galgos han de cruzar. Los caminantes han de cruzar. Los… Leer más En medio del campo
Por lo pronto, si cae una gota de tinta diré: «Es una gota de luz«. Si lo es hoy, habrá suficientes banderas empapadas para que el día de después ondee otro mañana deslumbrante.
Ahora te leo y no miras. Pregunto y responden tres espacios libres. No ocuparé ningún hueco en blanco mientras lo ocupe tus pies. No ocuparé ningún minuto de un reloj atado a otra muñeca. Ahora es un ticket de entrada que quisiera tener en mi mano.
A mis sobrinos y sobrinas Una pequeña cicatriz nos hermana. En vuestros ojos se hallan todas las llaves del laberinto de mi propio iris. Y son de seguridad y sin candado. Cada noche una luciérnaga reposa en la punta de vuestra nariz para llevarse la luz. Y cada mañana un río de preguntas fluye hacia… Leer más RECUERDO DE LO QUE SOY
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