Donde nacen algunas olas

Antes de que los ciruelos
se vistan de borgoña,
la mirada desde el balcón
se alzará como recompensa.
Abrirán las alas las águilas
en ofrenda al sol, mientras
este arde, como un candil.
Entre las aguas se esparcirán
las nubes, donde cualquier brisa
será una futura ola nublada
de razón. Llueve y no son besos.

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