En el primer albor

A solas.

Demasiados ojos
moviéndose hacia un alba
perezosa de agitar el día
en su mano.

A solas.

Choca el instinto de defensa
—plano y tapiado—
contra la luz radiante
y matinal que lo acompaña hasta el vallado.

Atrincherada se encuentra toda experiencia.
Se escurre por el terraplén
—almizcle arenoso—
síntoma rasposo
de esa travesía cuesta abajo.
Deja una excursión de olores a su paso.

A solas.

Como si quisieras intentar algo
que nunca te habías preguntado
si podrías conseguir.
Y nos atrajese al mismo punto,
juntas,
mientras sacudes la aurora.

Gema Albornoz

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Licencia Creative Commons
Esta obra de Gema Albornoz está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://emocionesencadenadas.com/.

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