La mirada de nadie —SALTO AL REVERSO

La punzada
continúa.
Y se encoge.

Filtra el dolor,
ahora, caricia.

No hay preguntas,
ni intrigas
sobre el origen.

El banco —su cama—
lo protege del mundo.

Cae brazo al suelo,
roza el caos.

Sale al exterior.

La mirada de nadie
lo alude.

Vuelve al calor,
barrotes
sobre su piel.

a través de La mirada de nadie — SALTO AL REVERSO