El mosquito

Ya han pasado diez minutos y sigo contando el tiempo en el que has entrado en la habitación. Mis ojos dan las mismas vueltas que tú y no sé por qué estoy algo mareada. Quizás sea porque tú estás acostumbrado al vuelo rápido y supersónico y yo sólo a observar lentamente mi alrededor.

Veranos de recuerdo

Sobrevuelan tres gaviotas las tumbonas vacías. La arena responde súplicas de la marea. A su llegada, caen plumas a vaivén, la intimidad supera el abrazo y sonroja a las aves sobre ellos. No es posible marcharse donde el verano siempre queda.