Notas al final en Cielo de Hojalata

Escribir un primer libro se parece más a ir dando tumbos entre error y error, intentando salvar las distancias hasta donde te encuentras a salvo entre tus propias líneas.

En este caso, una parte que ni siquiera fui capaz de llamar Bibliografía e hice una mezcla, así que escribí unas Notas al final, para que quienes quisieran entrever qué se escondía entre el libro, vislumbrara alguno de los acertijos.

En mi familia, en casa, dicen que soy un cofre cerrao del que se ha perdío la llave. Se me vino la frase a la cabeza, porque , me guardaba ciertos tesoros que no quería compartir. Atesoraba palabras, secretos, misterios que no quería que fuesen oro en papel.

En cambio, cuando hablo del libro, en las presentaciones, cuando llego al momento de hacer referencia a ellas realizo el acto: nombro. Lo hago como un ritual. Las comparto una a una.

1 y 2. Las referencias a la Biblia Reina Valera de 1909, conocida como la Biblia del Oso. La Biblia que el aguilarense Lorenzo Lucena Pedrosa, tradujo quitando los apócrifos. Una investigación realizada por Jaime Memory, pudo recuperar la figura olvidada de este aguilarense, que fue el primer profesor de lenguas modernas en Oxford.

3, 4 y 5. Aunque se señalan diferencias de orígenes de traducciones, fidelidad, precisión, etcétera, mi intención era aunar las igualdades por encima de las diferencias. En realidad, tienen más en común que de diferente. Simplemente, esas diferencias se realzan más. Era una forma de aunar el este con el oeste, norte y sur.

6 y 7. David Bowie. Él. Starman.

8. Descubrí en Poemas encadenados un Pedro Casariego Córdoba sorprendente, de principio a fin. Me acompañó durante mucho tiempo. Todo un descubrimiento. La mujer Kickapoo tenía que acompañarme y no sabía cómo era la mejor forma de hacerlo. Elegí incluirla en el poema como protagonista y añadir la cita del libro.

9. Esa tarjeta aún la tengo. Ahora no es distintiva, pero pone las mismas palabras.

10. La cita es de Belén Bermejo, de su libro Microgeografías, como pongo ahí. No la conocía, pero es de esas personas que me hubiese gustado conocer.

11. En esta siempre me detengo más. Las recuérdolas son unas bolas que aparecen en un relato que escribí en 2017 llamado Aretha y la Guardiana de la Mirada al Pasado. Además, durante 3 años, si no creo recordar mal, Elena Medel ha organizado una iniciativa, en agosto, en Instagram que se llama #unmesdeescritura . Aunque son libres, la editora y poeta cordobesa es tan generosa que comparte distintos ejercicios y técnicas para los demás. En este caso, partiendo de los Me acuerdo de Joe Brainard. Esas recuérdolas que añado al final, en las que añado los agradecimientos y que quizás algún día desvele, nacen aquí. Por cierto, tampoco la conozco en persona. Y también me gustaría conocerla.

Dicho esto, sigo dando tumbos de un lado a otro, mientras escucho a Bowie.