Otoño
Vienes y tocas besos en cada hoja tentada al viento. Llegas con una historia en cada banco, donde nadie espera y del que todos hablan. Vienes. Llegas. Cargas los rostros ocultos del mañana que no llegó y que conserva el ayer.
Vienes y tocas besos en cada hoja tentada al viento. Llegas con una historia en cada banco, donde nadie espera y del que todos hablan. Vienes. Llegas. Cargas los rostros ocultos del mañana que no llegó y que conserva el ayer.
Sobre la mesa los aperitivos, las copas, el café, los dulces y todas las lenguas en el asador. Demasiadas historias sobre el carbón. El agua apagará las brasas y la noche aireará la carne.
Aquella línea que se desvanece mientras avanza por el pasillo. La obsolescencia de unos pasos que no recordarán haberlo atravesado. A pesar de la huella grabada a la vista de todos. A pesar de la puerta de cada una de las habitaciones. A pesar de la grieta que sube por las paredes, acercando al peligro… Leer más La línea hasta cualquier olvido
¿Por qué quieres pisar mis playas sin mancharte de arena? No quieras peinar mis dunas como las de cualquier otro desierto. No pretendas navegar mis mares como los de cualquier mapa conocido. ¿Por qué anhelas alcanzar mis acantilados si no eres el agua que se chocará contra ellos?
Tan refrescante como el oxígeno de tus ojos al parpadear. Tan contundente como el aire de tu boca al conversar. Tan tempestad como calina nevada.
Maldita, por ti he perdido las formas y los signos. Maldita, separas cualquier síntoma del primer indicio. Maldita, me has robado la razón para quedártela tú. Maldita, has engatusado cuantos ojos te han visto a mi lado. Maldita sin prisa, cogiendo los pasos de mi pluma. Maldita sin voz, cogiendo el eco de mis palabras.… Leer más Maldita, poesía
Un banco a la sombra. Un sombra en la tarde. Una tarde de otoño. Un otoño de baile. Un baile de estrellas. Estrellas al escape. Escape de tardes de sombras, otoños de estrellas y baile.
La canción que trina se lleva las plumas viejas del cuerpo en la melodía. Las notas vuelan entonces buscando una laguna por la que pasar al ras. Mientras el agua vibra arrastrando los silencios consigo, el pájaro cantor prefiere piar despertando al amanecer del día.
Luna, lunacero, cuéntale a la rosa cómo sonríen ojos de estrellas de osa. Río, ríocero, cuéntale a la roca cómo escuchas cantos juglares de dulces bocas. Ahora luna, ahora rosa, ahora río, ahora roca, contadme las historias que las noches estrelladas evocan.
Una taza de letras calientes y espesas, para tomar en las mañanas frías; recién hechas. Una que humee entre las manos y agite la ponzoña como soplidos de niña. Una taza de letras para removerla intensamente llegando a su fondo. Una taza de letras, para beberla de un trago y que encuentren refugio palabras más… Leer más Una taza de letras
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