Despertar de un verso

«Siento un beso sobre mi frente.
Abro los ojos».*
Mi cabeza viaja a trote entre
el sueño y la vida.
Levanta el día su sustento
y el agua rocía su gracia en mis labios.
Alcanzar el Reino Rojo al estirar
los dedos y cobijarlo entre las manos,
por el resto del día.
La rosa y sus espinas reciben
la vida y el sueño.
Cierto los ojos. Vuelve mi cabeza
a la almohada, donde el algodón
besa mi frente.
Una ofrenda sagrada
al girarme sobre la cama.

*Cuarto de atrás”, de Carmen Martín Gaite. (“La cajita dorada”), pg. 269.

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