Los muertos nunca cuentan cuentos,
aunque se acerquen a tu cama
nunca te arropan los sueños ni la garganta.
La mañana comienza tras el canto
del jilguero falto de agua y alpiste,
nunca rompe el silencio de la noche,
nunca se adelanta al reflejo de su jaula.
La tarde se airea con ropa colgada en la azotea,
pasan palomas y gorriones estirazando sus alas. Recorren a oscuras las sendas de conversaciones pasadas —procesiones de palabras— ahora, mudas; ahora, anidas. Si me suben a la bestia, el mulo estará más cansado que yo a la vuelta —caminar un trozo, cabalgar otro—ahora, mudas; ahora, anidas.
Los muertos nunca cuentan cuentos
y si te acercas a mi cama te pediré
que arropes mis sueños y mi garganta.
Gema Albornoz

Esta obra de Gema Albornoz está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://emocionesencadenadas.com.


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