Casa carnívora

He arrancado cuatro dientes
a una casa que terminó de construirse
en verano. Cuando muevo las manos,
a mi nariz llega olor a ajo.
Rozo mi boca y tiro de uno de mis dientes,
como autómata lo agarro fuertemente.
Lo ofrezco a la casa frente a mí.
La casa en el centro de la blanca lejanía,
del eco de amenaza.
Le impedí masticar, lubricar
con saliva. Puñal en mano
me presiona con su lengua.
Como bolo se alimenta de mí.
Acepto el castigo. Empecé primero.

Gema Albornoz

Licencia Creative Commons
Esta obra de Gema Albornoz está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://emocionesencadenadas.com.

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