Serpiente de viento

Serpea el viento y vibra en la ventana.
Es entonces cuando las gotas de lluvia caen
maduras y el cristal queda como árbol sin hojas.
¡Cuánta vida! La intensidad de su aliento es de cuarenta
kilómetros por hora suspirada y sigue ascendiendo.
Sigue aumentando. Su respiración es cada vez más fuerte.
A los cincuenta, ya han caído algunas tejas al suelo. A
los sesenta, los árboles más pequeños se inclinaron genuflexos.
A los setenta, la gente miró arriba y cuidó sus espaldas. A
los ochenta, se mueven como pieza de ajedrez en el laberinto
de las calles. A los noventa, sopló y arrancó la casa; fue lobo feroz.
A los noventa, sopló y alzó mareas en los charcos donde yo salto.
Serpea el viento y no se irá hasta que mude de piel,
empiece de cero y la deje arrastrar con la lluvia.

Gema Albornoz

Licencia Creative Commons
Esta obra de Gema Albornoz está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://emocionesencadenadas.com.

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