La Señorita Martina

La Señorita Martina nunca aprendió a reírse de los berzas. Que no pudieran juntar letras no era motivo para tener carretas —de hojas y libros— y carros. Ella bien lo sabía. Tenía el suyo aparcado en la puerta. Gema Albornoz Esta obra de Gema Albornoz está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivar 4.0 Internacional. Basada… Leer más La Señorita Martina

A la salud de Leonor

«Más quiero mujer estéril que borracha»* Respuesta de Fernando III a la propuesta de los médicos para que Leonor de Portugal bebiese un poco de vino que le ayudara a concebir. Cuide usted de esta mesilla. Se enciende de noche, de día relincha, relincha. Cuide usted de esta caja de cerillas donde atesoro el ámbito… Leer más A la salud de Leonor

Y tampoco es necesario

¿A quién pediré comprensión si yo misma no la alcanzo? Tampoco es necesario. Tampoco es importante identificar la diferencia entre segundo y segundo, si identificar la diferencia, entre segundo y segundo pasa y pasa, pasa y sigue pasando. No puedo exigir a las estrellas que se queden arriba mirando si tienen cosas pendientes que hacer… Leer más Y tampoco es necesario

Escapada en estampida

Al mover la botella de agua frente a mí, una constelación de gotas se han agitado en su movimiento rutinario. La vibración en la mesa ha ayudado a una de ellas a escurrirse tan sigilosamente que creía escaparse del curso normal, ¡ingenua! Todas siguen colocadas en el sitio justo y sólo esperan un movimiento para… Leer más Escapada en estampida

Tierra y cielo

Si la tierra no mirase arriba nunca se daría cuenta del clamor del cielo y de su bendición cuando este lacrimea desconsoladamente. Si el cielo no fuese tan profundo ¿dónde enviaría su tormenta de besos? ¿Dónde caerían? ¿Caerían antes de mañana? ¿Perderían su rumbo antes de rozar el espacio entre cualquiera de los cuerpos que… Leer más Tierra y cielo

En el Jardín de las Adelfas — SALTO AL REVERSO

Tiempo atrás, el lirio blanco se balanceaba entre las zarzas. En el Jardín de las Adelfas entre nardos y azucenas, bailaban rosas, claveles, celindas, pensamientos, narcisos y cardos. Dos pasos errantes destrozaron gran parte de sus ramas mas el lirio se recompuso. Llenaba su pequeña corola de agua, allí vendrían los gorriones a beber llevándose… Leer más En el Jardín de las Adelfas — SALTO AL REVERSO