Sin rumbo
En este momento, la falda del toldo se columpia. El zumbido del aire se marcha, colándose entre las hojas. Las ramas se balancean y no hay nada que impido otro minuto entre viento y reja.
En este momento, la falda del toldo se columpia. El zumbido del aire se marcha, colándose entre las hojas. Las ramas se balancean y no hay nada que impido otro minuto entre viento y reja.
Creo que morir puedo de amor en esta tarde donde clamo al sol. Tienes versos bramando mi nombre. Eres naturaleza salvaje de mis paisajes. Me angustias con tu silencio de tormentas. ¡Basta de huracanes! ¡Y llévame contigo!