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He cerrado tantas veces la puerta
con un postigo,con un candado o con un ladrillo
que a veces de tantas llaves
llevar a cuestas me hacía un lío
y para evitarlo las dejaba puestas.
He cerrado tantas veces la puerta
de golpetazo, con mal genio y con descaro
que a veces queda una raja
y no se cierra del todo
viene una corriente de aire
te invita a pasar. Y no solo.
He cerrado tantas veces la puerta
a cosas que no me gustaban
que ahora la dejo abierta
porque me entra más sol por las mañanas.
Gema Albornoz

Esta obra de Gema Albornoz está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://emocionesencadenadas.wordpress.com.

Y es más fácil que como entran vuelvan a salir sin molestar al igual que los rayos en una casa con las ventanas y las puertas abiertas ( me refiero a la última estrofa). Excelente!
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Es mejor tomar la decisión que facilite las entradas y salidas.
Muchas gracias, María.
Un abrazo.
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Tú deja la puerta abierta, Gema…que así nos colamos todos.
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Así se quedó y así está. 😉
Para que entre y salga quien quiera. 😀
Abrazos.
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